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Historia Argentina | 9 de julio de 1816, la independencia
Una casa con historia

El 9 de Julio de 1816, fue un día bastante complicado. El rey Fernando VII ya había recuperado su trono en España y el ejército realista (que defendía los intereses españoles) había logrado importantes victorias en Latinoamérica sobre los movimientos que pretendían lograr su independencia...


...A pesar de todo eso, ese día las Provincias Unidas del Río de la Plata declararon ser “una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli” y días más tarde agregaron que también lo eran de “toda otra dominación extranjera”. Sus representantes, hicieron esta declaración en una casa en Tucumán, conocida desde entonces como la Casa Histórica o la Casa de la Independencia. Se decidió utilizar esta casa para las sesiones del Congreso que se reuniría en Tucumán porque gran parte ya estaba alquilada por el Estado Provincial para la Caja General y la Aduana de la provincia. A partir de ese momento, el país sufrió grandes transformaciones. La casa, también.

1816 En el momento de la declaración de la Independencia, la casa pertenecía a Doña Francisca Bazán, que la había recibido de su familia (como dote) en 1765, al casarse con Miguel Laguna. Pertenecía a la familia Bazán desde fines del siglo XVII, cuando el alcalde Diego Bazán la construyó. Años más tarde, una de las nietas de Doña Francisca, Carmen Zavalía Laguna, heredó de su abuela parte de la casa y compró el resto a los otros herederos.

 
Primera fotografía conocida de la Casa
(hacia 1870).
 


1874
Durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, que era de Tucumán, la casa fue comprada por el Gobierno Nacional, con la recomendación de que se conservara el “antiguo y venerable salón” donde se había realizado la Jura de la Independencia. Como la casa estaba en muy mal estado, se decidió demoler gran parte y dejar intacto el salón, separado de las nuevas oficinas del Juzgado y del Correo.

1881 Se realizó una nueva restauración del histórico salón que amenazaba con derrumbarse y, en 1896, las oficinas del Correo y Juzgado fueron trasladadas y la Casa fue abandonada.

1902 El presidente Julio A. Roca, también tucumano, aprobó la construcción de un templete (armazón) que protegiese el Salón de la Jura. El resto de la casa fue demolido. El templete fue decorado con bajorrelieves que representaban “El 25 de Mayo de 1810” y “La declaración de la Independencia” realizados por la escultora tucumana Lola Mora y fue inaugurado el 24 de septiembre de 1904. En el Centenario de la Independencia (1916), el gobernador tucumano Ernesto Padilla promulgó una ley que expropiaba el terreno de al lado (actual patio de homenajes) donde se encuentran los bajorrelieves.

1941 La Casa fue declarada Monumento Histórico Nacional y se decidió su reconstrucción. Para hacerlo, se utilizaron los planos de 1874 y unas fotos tomadas en 1869. Con ellos, el arquitecto Mario Buschiazzo encontró los viejos cimientos y se buscaron elementos arquitectónicos del siglo XVIII.

1986 Se elaboró un proyecto de restauración integral en dos partes. La primera, en ese mismo año, abarcó tres salas y sectores de galerías y la segunda, en 1993, incluyó el resto de la Casa. La intención fue mantener la mayor cantidad de elementos originales y conservar su aspecto.

1996 Se realizó la restauración y conservación de la carpintería de la Casa. Para realizar este trabajo se utilizó la investigación realizada por Ramón Leoni Pinto, con la que había establecido que las puertas de la Casa en 1816 ¡habían sido azules! Esto fue comprobado mediante estudios realizados por los arquitectos en las puertas del Salón de la Jura que se conservaban del siglo XVIII y tenían restos de color azul sobre la madera.

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En 1816, el viaje de Buenos Aires a Tucumán duraba entre 25 y 50 días. Para llegar al Congreso, los diputados tuvieron que recorrer largos caminos en galeras y sopandas, los vehículos que había.

Cuando llegó la noticia de la Independencia a Buenos Aires, se realizó un acto público en la actual Plaza de Mayo, el 13 de septiembre de 1816. La Plaza, el Cabildo y la Pirámide fueron adornados con banderas y cintas


De fiesta

El 9 de Julio de 1816 no hubo fiestas, pero al día siguiente los actos empezaron a las 9 con una misa celebrada por un congresal, el sacerdote Castro Barros, y siguieron por la noche con un gran baile y varias peñas. Los cantores, interpretaban cielitos y zambas cuyo tema principal era la Independencia, se armaron varias peñas y bailes de festejo. Entre los que mejor bailaban, se destacaba Manuel Belgrano.




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